Embarazo, Maternidad

Parto gemelar, cesárea

He demorado un poco este post porque no sabía muy bien como enfocarlo y porque me remueve mucho las emociones, pero por mucho que lo intente, solo tiene un enfoque posible. Para mi fue una experiencia non grata. Por lo que si hay alguna mami primeriza que aún no haya dado a luz y prefiera leerlo después, lo entiendo.

No es que todo fuese malo, pero si la mayoría y el conjunto en sí.

Durante el embarazo e incluso antes, te vas creando unas expectativas. Imaginas como sería para ti el parto ideal, te visualizas después en el hospital con tu bebé… A mí me dio por leer las experiencias de otras madres y por supuesto prefieres leer las positivas, y de ahí vas forjando ese ideal en tu mente.

Mis pilares para un parto maravilloso eran: que los bebés nacieran sin complicaciones, que fuese vaginal, que no necesitasen ir a neonatos y que por favor no les tuviesen que separar. Pues no se cumplió ninguna, la primera y a medias.

Pero empecemos por el principio:

Como ya comenté en el post del tercer trimestre, la cosa empezó a las 33 semanas. Ingreso con contracciones productivas, me administran suero para detenerlas y me ponen lo que se conoce como maduración pulmonar (corticoides para acelerar este proceso). Las contracciones se detienen y me mandan para casa con reposo absoluto.

Justo una semana después: Sábado a eso de las 11:00 de la mañana, de 34 semanas,empecé a encontrarme regular. Notaba como si me fuese a venir el período. Empecé a contabilizar este dolor con una app (aunque no sabía si eso eran contracciones o no), me duché, comí y hasta nos fuimos a dormir porque me resultaba llevadero (incluso daba cabezadas). Además no eran regulares ni de la duración con la que te recomiendan ir.

Pero sobre las 2:00 de la madrugada le dije a mi marido que nos fuésemos a urgencias, empezaban a ser más regulares y ya teníamos nuestras dudas. En el trayecto hasta el hospital la cosa se aceleró, cada vez tenía más y más seguidas, ese cambio fue de repente.

Al llegar al hospital me pusieron los monitores, en seguida me hicieron un tacto y nos dijeron que porque no habíamos ido antes (¿entonces las pautas que te dan?). Estaba de 5 cm y Alex tenia los pies casi fuera, no rompí ninguna de las bolsas. A eso de las 4:00 estaba despidiéndome de mi marido y entrando en el quirófano para una cesárea de urgencia.

Sobra decir que el hecho de que mi marido se tuviera que quedar fuera ya fue empezar con mal pie… es increíble lo mucho que me hubiese ayudado tener su compañía en el quirófano.

Sobre la cesárea, no voy a entrar en detalles, es desagradable y ya está. Pero como fue de urgencias, estuve esperando a que llegase todo el personal cerca de 1 hora ¡yo sola! . Y si ya en una cesárea hay mucho personal, al ser dos y prematuros… había allí más gente que en la guerra (eso si, el padre de los niños sobraba).

El primero en salir fue Alejandro a las 6:00 a.m, me le enseñaron y se lo llevaron a limpiar. El segundo en salir fue Oliver a las 6:04 con el que hicieron lo mismo. Mientras limpiaban a Oliver, Alejandro empezó a desaturar (no respiraba bien solito) por lo que pidieron una incubadora y le trasladaron a neonatos. A Oliver le llevaron con el papi, que no sabía nada de nosotros desde las 4:00 y al que no le comunican lo de Alejandro hasta que él pregunta por su otro hijo.

A mi me trasladan a la REA (sala de reanimación o recuperación). Allí estuve por protocolo 2 horas, yo sola, sin poder comunicarme con nadie, sin saber como estaban los bebes que acababa de tener y a los que conocí en 2 segundos antes de que se los llevaran, sin haber podido ver a mi marido, nada… Esas dos horas han sido las más largas y las que más me han marcado de mi vida. Me sentí indefensa, impotente, sola, muy sola. Ni siquiera pensaba en la operación, solo quería irme con mi familia. Y con todo y eso las enfermeras de allí me decían que aprovechase a dormir… ¿Como? ¿En esa situación?

Por fin vuelvo a la habitación donde está mi marido con Oliver al que ha tenido que dar de comer con jeringa porque evidentemente ya tenía hambre. Y ahí empiezan las idas y venidas a neonatología (que encima está en otra planta).

Ya por la tarde, viene una enfermera a decirme que me tengo que levantar y empezar a caminar (no sé si esto es normal tan pronto). Nada más incorporarme noté una fuerte taquicardia, pero la tuve que insistir en que trajera el pulsi porque no me creía… y efectivamente tenía 190 ppm en reposo. Esto y que se negaban a traerme una silla de ruedas, hizo que no pudiese subir a conocer a Alejandro hasta el día siguiente que me hacen un electro y me traen la silla de los coj… que casi se va mi marido a por ella a urgencias.

Para que yo pudiese subir a dar el pecho a Alejandro, tenía que quedarse un familiar o mi marido en la habitación con Oliver y la otra persona subirme a mi en la silla. Esto hizo que necesitase sacarme leche todo el tiempo para que mi marido subiese a dársela cuando no podían llevarme a mi. Casi hago una mastitis tremenda en 3 días.

El tercer día de ingreso nos dicen que a Oliver y a mi se nos puede dar el alta, pero el neonatólogo nos hizo el favor de ingresarnos en pediatria para no separarnos de Alex y el cuarto día decidieron bajarlo a planta con nosotros. Ya saturaba con normalidad, la bilirrubina estaba controlada y los mil análisis que le hicieron eran normales. Pero cuando llega a la habitación le traen con una sonda nasogástrica… No soy médico, pero si técnico y no necesitaba esa sonda. Decían que con ellas no comía bien (ellas le daban solo la toma de madrugada) y que de 2.400 kg con los que nació había perdido casi 400g. Las dos siguientes tomas las hicimos delante de ellas, tanto al pecho como con jeringa y comió que daba gusto (la sonda fue fuera claro). Eso fue otra de las cosas que lleve fatal, la cantidad de pruebas invasivas a las que el pobrecito fue sometido, esa sensación de culpa irá en mi mochila siempre.

Tras el cuarto día de ingreso y con 2.000 kg cada uno, que aunque estaban cerca del mínimo lo superaban, ¡nos dan el alta! y por fin, en casita podemos empezar a disfrutar de los peques. Con nuestras noches sin dormir, cólicos por partida doble… pero en casita.

Dos pequeños vikingos

A toda esta vivencia se le suman sentimientos de culpa por no poder estar con los dos bebés a la vez, de fracaso por no haber tenido el parto esperado, sensación de que te han robado esa vivencia, impotencia por la falta de libertad en la toma de decisiones…

Y diréis, a esta mujer se le han quitado las ganas de tener más. Pues no xD, si no tenemos más es porque en este primer embarazo a parte de los dos vikingos, asomaba un tercero. Vamos que tenemos muchas posibilidades de otro embarazo múltiple. Además las circunstancias no acompañan jejeje

Pero es que dentro de todo ese caos (por llamarlo de alguna manera), te encuentras con momentos muy bonitos, aunque no te dejen disfrutarlos al 100%. El tiempo que pasan en tus brazos, ver a tu marido dormido con uno de ellos dormidito sobre él, la primera vez que están juntos…

Así que sí, iría a por la familia numerosa aún después de esta historia, estoy mu loca xD

Y vuestro parto o partos ¿como fueron?, ¿parto maravilloso o ….?, si estáis esperando ¿que expectativas tenéis?, contadme vuestras experiencias…

¡Gracias por leerme!

8 comentarios en “Parto gemelar, cesárea”

  1. Vaya, siento que tu experiencia en el parto no fuera como esperabas.
    Yo en los dos casos tenía bastante miedo ante una posible cesárea, justamente por todo lo que relatas, el no estar con mi marido, la separación… Tuve suerte, y los dos fueron partos vaginales y guardo un bonito recuerdo de ellos. ¡Aunque yo ya no me animo a por un tercero!

    Al final lo que importa es que están a tu lado y sanos, aunque es cierto que esos recuerdos siempre acompañan.

    Un abrazo!

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    1. Gracias guapa!!
      Bueno, esos días no fueron buenos y quedarán siempre en el recuerdo como bien dices. Pero sí, me quedo con lo mejor que son ellos y todo lo que viví antes con el embarazo y lo muchísimo que estoy viviendo ahora con ellos.
      Me alegro un montón por tus bonitas experiencias!!!
      ¡¡¡Besos y gracias por comentar!!!

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  2. Holaa! Menudo parto! El mío fue igual pero en vez de dos, una. Fue vaginal pero con desgarro más desmayo con tres bolsas de sangre que me chutaron. Me pasé toda la cuarentena ingresada… En fin. Qué como yo digo, un parto no es moco de pavo. Un abrazo!

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  3. Uff, mira que me habías contado tu experiencia por encima, pero no me había pasado a leerla por aquí. Pero qué mal con los protocolos sanitarios, que no dejen entrar a tu marido, cuando en muchos países europeos lo aconsejan, luego el tenerte sola y que te hayan tenido sin ver a tus bebés tanto tiempo. Qué país tan atrasado con el parto humanizado. En fin que sé que pasó unos años pero qué cabreo. Menos mal que ahora los tienes contigo y están hermosos. Un abrazo enorme guapa.

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